Mistreated, misplaced, missunderstood,
Miss “no way it’s all good”, it didn’t slow me down.
Mistaken, always second guessing,
Underestimated.
Fucking Perfect - Pink.
Sí, necesito que me lo digan. Necesito que me griten: ¡No, no fue tu culpa! ¡No lo buscaste, no fuiste vos! Pero no llega, nadie levanta su voz para animarme a seguir adelante, no hacen más que esquivar la mirada y asentir lentamente como si todo lo que viví fuera insignificante. Cómo si fuera tan fácil seguir adelante cuando todo el mundo te hizo sentir que no eras nada, que lo único que hacías en la tierra era ocupar espacio. Y estoy cansada, la angustia no se va, el dolor que siento en el pecho no hace más que crecer y las esperanzas se agotan, si es que alguna vez existieron. No hay nadie que me entienda, nadie que apoye sinceramente su mano en mi hombro y me diga sin palabras que va a estar ahí para ayudarme a sobrellevar mi carga. Necesito desesperadamente que alguien me ayude. Necesito más que palabras, necesito más que consejos vacíos…necesito sentir que no estoy sola. No soy capaz de darle un portazo en la nariz a mi pasado. No soy capaz de seguir adelante sin que alguna voz en mi cabeza me recuerde que soy un fracaso, que nada de lo que hago es suficiente.
Estoy exhausta, siento como si estuviera corriendo una maratón sin poder llegar nunca a la meta. Siento que estoy escalando una montaña que no tiene cima. Siento que mi vida es un sin sentido constante aunque muchas veces me niegue a admitirlo. Y sonrió, finjo que no pasa nada y a veces me lo creó. Pero las ilusiones nunca me duran mucho tiempo, al final la realidad estalla en mi cara y se ríe de mis estúpidos intentos de avanzar.
No hay nadie que me quiera lo suficiente como para sacarme del pozo de soledad en el que he estado hundida siempre. Nunca he podido salir de él por mi misma, porque aunque intente trepar, mis manos siempre están aferradas a sueños vacíos o a otras manos que me dejarán caer. Las paredes de indiferencia que me rodean cada vez se estrechan más y me asfixian. Nadie entiende lo que es luchar con la sensación de que todo el mundo es un rompecabezas perfecto y tú la única pieza sobrante.
Las palabras todavía retumban en mis oídos una y otra vez: ¡No servís para nada! ¡Sos una mala persona, una mala hija, una mala hermana, una mala amiga! ¡Todo el mundo te odia! ¡Sos el problema que le arruina la vida a los demás! ¡Desde que naciste no hiciste otra cosa que hacerme sufrir! ¡Cuando te vayas voy a ser feliz! ¡Vas a estar sola toda la vida! ¡No vales la pena!
¿Por cuánto creen que puedo seguir aguantando la tormenta? Llevo esperando desde que tengo consciencia a que salga el sol, a que cese de llorar el cielo y me deje sonreír, a que al menos opte por lloviznar. Pero es que está todo inundado, mi mundo sigue frío y húmedo, vacilante ante la basta realidad ahí fuera. Mientras todos van avanzando por paisajes variantes, yo... yo me quedo aquí, esperando mi oportunidad entre estas cuatro paredes que tanto odio, esperando siempre entre una infinidad de tonalidades grises que no llevan a ningún lugar. ¿Pero cuánto tengo que esperar a que llegue? ¿Cuánto tiempo podré soportar esto?
¿Por qué hago eterno aquello que sé que debe finalizar de una vez? Esta respuesta es muy fácil: porque soy una cobarde. Una cobarde que no se atreve terminar con todo.
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