Vale: ¿Por qué pensás que repetimos todo el tiempo lo que nos hace mal?
Jaz: ¿Por qué repetimos siempre lo que nos hace mal? No lo se, ¿será que somos masoquistas?
Rama: Bueno, no se si uno repite tanto lo que le hace mal. Pero ponele que si¿Por qué?¿Será porque somos débiles?
Cielo: ¿Por qué repetimos cosas que nos hacen mal? ¿Será que uno repite porque hay algo que necesita aprender en eso que repite?
Tefi: Que se yo, no se por que la gente repite lo que le hace mal, serán tarados. Porque nos gusta sufrir.
Mar: No se. No se porque repetimos todo el tiempo esas cosas que nos hacen mal.
Thiago: ¿Qué es un nudo gordiano? Sí, yo se que es un nudo gordiano. Es un nudo muy complicado de cerrar.
Rama: Se dice nudo gordiano cuando algo es muy complicado de resolver.
Vale: ¿Cómo se desata un nudo gordiano?
Simón: Y... se insiste, se insiste hasta que lo resolvés. O no, por
ahí es mejor no insistir. En realidad yo nunca desaté un nudo en mi
vida.
Rama: Yo creo que la solución siempre viene por el lado menos pensado.
Tacho: Es como que uno quiere cambiar algo, eso que se repite y se
repite uno lo quiere cambiar, pero igual siempre terminás repitiendo lo
que querés cambiar. Por ahí el problema es ese, querer cambiar lo que no
se puede cambiar.
Simón: Si, y después las cosas que si se pueden cambiar, cambiarlas.
Pero siempre con paciencia, no hay que ser tan exigente con uno mismo.
Thiago: A veces es como que te sentís atraído, como que deseas
repetir eso aunque sabes que es un error¿Por qué? No lo se por que. Es
como cuando estás con una persona que no te hace bien, pero seguís,
porque creés que podés cambiar a esa persona¿Será eso?
Mar: Si siempre la pifias con lo mismo, si siempre te mandas el
mismo moco, no se, ¿será que tenés que hacer algo distinto para que pase
algo distinto?
Yo creo que uno repite esas cosas que lo marcaron de chico. Querés
que no te pase más eso que te pasó, pero por evitarlo te pasa todo el
tiempo. No se, no se cómo se desata un nudo gregoriano.
Cielo: ¿Cómo se desata un nudo gordiano? ¿Vos que pensas Torito?
¿Por qué todos repetimos las cosas que nos hacen mal? ¿Para cambiar?
Torito dice que nosotros repetimos las cosas que nos hacen mal para
cambiar. Yo creo que un nudo gordiano se desata con creatividad, con
pensamiento lateral.
Vale: La vida es una secuencia de repeticiones, y de vez en cuando algo distinto.
Mar: Uno vive atrapado en un nudo, enredado sin poder salir.
Thiago: Más tirás de esa soga, más se cierra el nudo.
Rama: Pero cuando menos lo esperás aparece algo distinto, algo inesperado que te cambia la vida.
Jaz: A veces cambiar es aceptar quién sos.
Tacho: A veces cambiar es aceptar quién es el otro.
Simón: Dudo, siempre dudo. Y me pregunto que nudo debo desatar para
soltarte, que nudo puedo atar para enrredarte. Creo que lo mejor es
soltar, soltar y dejar ir.
Cielo: La vida nos enseñó el real significado del pensamiento
lateral. Uno aprende realmente a ver las cosas desde otro lugar. Uno
vuelve a ver.
Se vuelve sencillo lo complicado. Desata, sin quererlo, el nudo
gordiano más complicado. Porque se sabe que cuando repetimos lo que nos
hace mal, no es porque somos tontos, masoquistas o débiles, sino que
repetimos simplemente porque queremos cambiar.
martes, 10 de diciembre de 2013
Las chicas sin suerte
"Las chicas sin suerte siempre somos espectadoras, nunca protagonistas.
Pero se espectador o protagonista depende solo de una decisión. A las
chicas sin suerte nunca nos dan un protagónico, siempre somos nosotras
las que tenemos que ir, pararnos en el centro del escenario, debajo de
la luz, y decir acá estoy.
Las chicas sin suerte vivimos lamentándonos por lo que nos tocó en suerte. Pero cuando nos revelamos, cuando agarramos el toro por las astas, algo empieza a cambiar. Las chicas sin suerte creemos que somos como una balsa en el mar, a la deriva. Pero podemos nadar, podemos patalear, remar está bien, tenemos que remar mucho, sí, pero remado llegamos a donde nosotros queremos, no a donde el mar nos lleva. Ya no necesitamos la suerte, porque la suerte la hacemos nosotras. Las chicas sin suerte nunca somos amadas. Y como no somos amadas las chicas sin suerte tenemos que hacer algo para que nos amen. Para las chicas sin suerte ser amadas es un trabajo, un esfuerzo. La suerte de la fea la linda la desea. Pero la fea no tiene suerte, tiene actitud, ella sabe hacer su propia suerte.
Porque es así, los que no tenemos suerte tenemos que ser prepotentes, estirar la mano y agarrar lo que la vida nos mezquina. La suerte de la fea la linda la desea, pero la fea no tiene suerte, tiene actitud ella sabe hacer su propia suerte"
Las chicas sin suerte vivimos lamentándonos por lo que nos tocó en suerte. Pero cuando nos revelamos, cuando agarramos el toro por las astas, algo empieza a cambiar. Las chicas sin suerte creemos que somos como una balsa en el mar, a la deriva. Pero podemos nadar, podemos patalear, remar está bien, tenemos que remar mucho, sí, pero remado llegamos a donde nosotros queremos, no a donde el mar nos lleva. Ya no necesitamos la suerte, porque la suerte la hacemos nosotras. Las chicas sin suerte nunca somos amadas. Y como no somos amadas las chicas sin suerte tenemos que hacer algo para que nos amen. Para las chicas sin suerte ser amadas es un trabajo, un esfuerzo. La suerte de la fea la linda la desea. Pero la fea no tiene suerte, tiene actitud, ella sabe hacer su propia suerte.
Porque es así, los que no tenemos suerte tenemos que ser prepotentes, estirar la mano y agarrar lo que la vida nos mezquina. La suerte de la fea la linda la desea, pero la fea no tiene suerte, tiene actitud ella sabe hacer su propia suerte"
Ella
Ella es una chica normal.
Sonríe, camina y, a veces, hasta se la oye cantar. Tiene en sus ojos, una
melancolía que nadie sabe explicar. Camina rápido, sin parar. Todos dicen que
tiene prisa, pero nadie sabe a donde va. Ella llega a su casa, y allí, se
siente fatal. Luego de un largo día, sólo quiere descansar. Su paseo solo es un
castigo: no puede dejar de pensar en todo lo que ha comido. Ahora, su ropa no
le va a entrar. Empieza su ceremonia, la niña empieza a contar: cierra la boca
con calma, siente ganas de llorar. Su cuerpo es su complejo, ella quiere
adelgazar. Todos dicen “¡que bella es!”, pero ella no lo puede ver, sólo sabe
agradecer. Su comida es su enemiga, nadie lo debe saber. Ella se siente vacía,
pobre princesita de cristal. Otro día ha terminado, se va a la cama sin cenar.
Me importa una mierda
Me importa una mierda lo que te pase, porque a vos te importó una
mierda lo que me pasaba a mí. Te importó una mierda que yo confiara en vos, te
importó una mierda lo que yo sentía por vos. Te importó una mierda cagarme. Así que
ahora ya está. Yo no tengo nada más que hablar con vos ni me interesa lo que
tengas para decirme porque esas palabras salidas de tu boca no las creo, no me
sirven, no me llenan, no significan nada ... No valen nada. O mejor dicho,
valen lo mismo que vos ... Menos que la nada misma. Mientras hablaba con él y
le decía todo esto, pensaba: Este hijo de puta me llama para cagarme la vida
justo en este momento de debilidad cuando me siento tan mal y tengo tantas
cosas dando vueltas en la cabeza y también pensaba que cuando cortara el
teléfono me iba a sentir peor. Pero no. No fue así. No se porqué y no quiero
averiguarlo, pero me siento mejor, me siento como más liviana y sobre todo
siento que ese nudo en la garganta de angustia y ese malestar en medio del
pecho ya no están, y me siento mejor. Siento un alivio. Ya no lloro más. No
me interesa el pelotudo ese, y todo lo que no me haga bien. Yo no quiero
sufrir más, no quiero estar mal, no quiero sentir dolor, no quiero estar
angustiada, no quiero ese nudo en la garganta, no quiero el dolor en el pecho,
no quiero ese vacío en mi corazón.
Mueve mejor las fichas...
Se acabó tu juego, se acabó el partido, conmigo no jugarás nunca
más. La próxima vez move mejor las fichas, borra mejor tu pasado, y no hagas dos
mismas promesas a dos personas que sin querer se pueden sentar al lado. No
escondas el polvo debajo de la alfombra que me considero curiosa y lo voy a
destapar, y cuando vea tus mentiras acumuladas, con evidencias en las manos no
podrás escapar
Suscribirse a:
Entradas (Atom)