I will be right here waiting for you.
(Whatever it takes
Or have my heart breaks)
No podrías explicar de qué manera comenzó o cual fue el camino por el que empezó a discurrir toda esta locura…quizás tuvo inicio en su sonrisa o en su primer “hola”. Sólo recuerdas que, cuando lo conociste, el sol arrancaba destellos dorados de su cabello. Fue sólo en el espacio de un segundo, entre que el levanto su mirada y tu corazón se detuvo, cuando todo volvió a tener vida otra vez. Esa incomprensible sensación de que acabas de despertar luego de haber estado dormida durante mucho tiempo. Así como si un príncipe invisible le diera un beso a tu corazón gris y aletargado para que volviera a la vida. Y sucede, y pasa, que tu pecho empieza a teñirse de colores cálidos y que la sangre se te vuelve cosquillas. Hacía afuera también…
¿No te parece ahora que el cielo es aún más azul que antes o que el aroma de los jazmines es aún más dulce? Tus sentidos acaban de encenderse, la piel se hace más sensible a la caricia del viento, eres capaz de identificar el timbre de su voz en una multitud…y no puedes creerlo. No puedes creer que él, ese niño soñador que se ha quedado atrapado entre el tiempo y la fantasía, haya sido capaz de desvanecer todas tus sombras de golpe y porrazo.
Porque sí, él es luz de sol, que brilla y deslumbra. Tuviste que sacudir varias veces la cabeza hasta acostumbrarte a verlo. Él no es como nadie que hayas conocido antes. Él no es como nadie que hayas amado antes. El alma de Valentino está hecha de cosas imposibles. Sus palabras contienen ese encanto que te lleva a creer que el mundo es un lugar mágico donde cualquier cosa puede pasar. Sus ojos, transparentes e ingenuos, son dos puertas que te invitan a la esperanza, a la convicción de que no has visto nunca nada tan dulce. No sabes si el hechizo esta en esa suave amabilidad con la que te trata o en el loco mundo que es su cabeza. Sólo sabes que eres capaz de hacer cualquier cosa por verlo sonreír. Por estar a su lado.
Virginia, triste princesa maltrecha, has encontrado por fin al caballero que te rescató, aún sin saberlo, de esa prisión de sueños rotos y lágrimas congeladas, que tu misma te habías construido. Aquí esta tu príncipe, el que siempre esperaste, con su brillante armadura de cortesía y su bella espada labrada de historias, de imaginación y bondad. Aquí esta tu príncipe, capaz de ahuyentar al invierno, capaz de enfrentar al mundo para mostrarse tal cual es. Y no tiene monstruos en su corazón ni fantasmas a su espalda. Es tan puro y claro como siempre lo quisiste, y todo él grita que puede sanarte.
La resolución esta en tu corazón, esta vez no dejarás que el miedo se lleve la victoria. Encontrarás la manera de construir la valentía que te ayude a llegar hasta su mundo, hasta sus pensamientos. No importa cuán lejos este o cuán poco sea capaz de verte, buscarás la táctica y la estrategia para salir de la invisibilidad. Sin prisa, sí, pero sin pausa. No importa que tengas que esperar dos años, ni diez, ni mil pero encontrarás una forma de estar a su lado así no sea de la forma en que tu quieres. Estará bien sólo por verlo reír.
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