Creas a partir del vacío, manejas el destino del TODO y
provocas la NADA.
En tu mano reside el poder de despertar el caos y adormecer el mundo. Con una sonrisa creas un pueblo, y en un ataque de ira deshaces tu propia creación. No hay nada antes de tí y tampoco después.
Sólo bastan unas simples líneas en el papel para hacer llorar o reír a una persona. Las atemorizas, les das fe o les arrebatas la esperanza.
En definitiva, los escritores jugamos a ser Dioses.
En tu mano reside el poder de despertar el caos y adormecer el mundo. Con una sonrisa creas un pueblo, y en un ataque de ira deshaces tu propia creación. No hay nada antes de tí y tampoco después.
Sólo bastan unas simples líneas en el papel para hacer llorar o reír a una persona. Las atemorizas, les das fe o les arrebatas la esperanza.
En definitiva, los escritores jugamos a ser Dioses.
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