Quizá no lo entiendas
Quizá no lo pueda
expresar de la forma que quiero. Quizá nunca lo entiendas. Es tan mío, es tan
nuestro. ¿De quién? “nuestro”. Mío y de las personas como yo. Los únicos que
pueden creerlo, que podemos sentirlo. A eso se resume, en sentirlo, en el aire,
en la piel, en las manos, en los ojos, en el alma. Te eleva, te inunda, te
habla, te enseña. Lo amas. Lo vives. No muere. No se detiene. No te abandona.
Siempre te espera.
Si está, no existe el
tiempo ni la distancia. No existe la lógica ni el tiempo ni la realidad. No
existes tú porque te pierdes en ese delicado lazo de palabras que te absorben y
te llevan a otros mundos. Leer es la única manera de viajar al pasado y al
futuro, de mirar a través de otros ojos, de otra mirada. Escribir es la mejor
manera de ser uno mismo, de tener más de una vida, más de un sueño.
Al fin lo entiendo,
quiero morir con tinta en mismas manos, con historias en mis labios.
Seguramente nunca lo entiendas. Aquellos que no valoran el poder las palabras
no pueden comprenderlo. Esto es lo más importante que tengo, perderlo sería
como renunciar a la vida, a mi misma. Es lo único que me hace caminar hacía
adelante cuando creo que es mejor quedarme inmóvil dejando pasar el tiempo. Es
lo que me recuerda que hay algo por lo que vivir cuando creo que nada vale la
pena. Puede desaparecer el mundo pero nunca voy a estar sola, porque mientras
tenga imaginación, mientras mi cabeza este llena de cuentos y de personajes,
porque mientras tenga manos para escribir y ojos para leer, tiene sentido
vivir, tiene sentido soñar.
Podrán quitarme los
sueños, las sonrisas, la alegría y hasta la esperanza pero nunca las ganas de
seguir escribiendo, de vivir imaginando. ¿Qué es la vida? Las vidas son
historias como esas que te cuentan para dormir, con las que te encuentras al
despertar.
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